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Saliendo a la Superficie – Breaking through the Ground


Por Alexia Rodríguez 

Sembrar y cuidar plantas es quizás uno de mis pasatiempos favoritos. En El Salvador tenemos una planta a la que comúnmente se le llama: Ginger. Es una especie de mata que puede crecer y crecer, con hojas verdes largas y una flor muy particular y muy linda. Hay Gingers rojos y Gingers rosados. Me encanta ponerlos en floreros de vidrio…¡Se ven espectaculares! Y pueden durar en buen estado entre 10 y 15 días. Siempre los admiraba en la casa de mi tía –y los cortaba para hacer arreglos…!-, hasta que un día ella me regaló algunos para sembrarlos en mi jardín, y así lo hice. ¡Me emocionó la idea de por fin tener mis propios Ginger en casa! El “pequeño” detalle que no sabía es que sembrarlos sería la parte fácil…, que florecieran…, bueno, ¡eso fue otra historia! Recuerdo muchas veces salir al jardín y ver donde sembré los Ginger y no ver NADA por meses. En varias ocasiones, el no ver nada me hizo dudar de mis habilidades y hasta pensé que las había sembrado mal o al revés, o algo así. Hasta que por fin, un buen día, se asomaron unas pequeñas hojas en la tierra. Eso me dio esperanza otra vez y pensé: “Ok…, ¡qué bueno, no las sembré al revés, fiu!

En fin, tomó, más o menos, un año para que finalmente comenzaran a florecer. Primero, las flores eran muy pequeñas, y no se parecían en nada a los enormes y hermosos Gingers rojos que normalmente cortaba del jardín de mi tía… Nuevamente, me sentí decepcionada pensando: ¡Ha pasado más de un año! Los he cuidado, he sido paciente, los he regado y abonado… ¡¿cuándo van a crecer?!

Las relaciones suelen ser así… Cuando vemos un buen matrimonio, padres e hijos que se llevan bien, amigos que son como hermanos pensamos: ¡Wow, cómo me gustaría llevarme así de bien con… mi esposo/a, mis papás o mis amigos! Pero la verdad es que la mayoría de las veces sólo estamos viendo el resultado final y no conocemos los detalles. No sabemos la historia que hay detrás de esa relación que se nos hace tan envidiable, no tenemos ni idea del tiempo, el esfuerzo, la consistencia que ha tomado llegar a ese punto. Puede que a veces esperemos de relaciones que iniciamos, algo similar a lo que esperamos cuando sembramos una planta: un crecimiento rápido, sino es que inmediato. Podemos sembrar, cuidar, tener paciencia hasta cierto punto, pero si después de un tiempo “vemos” que la relación no crece como creemos que debería, que las cosas van de acuerdo a lo esperado, nos decepcionamos. Y en lugar, de cuidar mejor, poner más esfuerzo, dedicar más tiempo, tiramos la toalla.

Definitivamente, mi relación con los Gingers me recuerdan a nuestra relación con los clientes que servimos en MTES. Al ver personas que están en su proceso de salir de las calles, de sus adicciones y/o de la explotación y que se están esforzando, ya han conseguido un trabajo, están rentando su propio lugar en años, han regresado con su familia, podemos pensar que se ven “bien lindos” y que queremos que todos nuestros clientes “se vean” así. Sin embargo, la realidad es que aunque sembremos bien, los cuidemos lo mejor que podamos, habrá algunos que eventualmente atravesarán la tierra y comenzarán a crecer hasta llegar a florecer, pero también es cierto que habrá otros que tal vez no logren salir a la superficie…, y eso está bien. Como seres humanos tenemos muchas limitaciones, y definitivamente, no somos Dios para distinguir quiénes se “pegarán” bien a la tierra, luchando por salir adelante, poniendo de su parte, esforzándose un día a la vez y así, eventualmente, saldrán a la luz, comenzarán a crecer hasta finalmente, dar fruto. De igual forma, no podemos distinguir quiénes no podrán sarlir a la superficie y ver la luz porque su estilo de vida está ya muy contaminado, sus malos hábitos están muy arraigados o simplemente se han conformado a vivir de esa manera y, humanamente, están más allá del cambio.

Sin embargo, nuestra rol no es ser Dios y “seleccionar” a las personas que servimos y hacer distinciones, ¡lo cual es un verdadero alivio! Nuestro rol es siempre sembrar bien, cuidar la tierra de la mejor manera posible y esperar…, esperar que sea Dios Quien finalmente ponga en cada uno de nuestros clientes el querer como el hacer y nos permita ver vidas transformadas.

Ayúdenos a orar para que cada persona que entre por nuestras puertas pueda percibir que este lugar es tierra fértil, que cada uno tiene el potencial dentro de ellos de cambiar y ser una versión mejor de la que son ahora, que aunque sus circunstancias parezcan ser imposibles de superar y vencer, logren conocer a través de nosotros como personal, a un Dios que les ama incondicionalmente y tiene un plan aún en desarrollo para ellos. Ayúdenos a orar para que Dios siembre esperanza en ellos y en nosotros cada día, y podamos todos ver más allá de lo aparente. ¡Oremos juntos por un rompimiento de cadenas, de patrones generacionales, de desánimo y conformismo! ¡Dios se especializa en imposibles!

ginger flower 2


 

By Alexia Rodríguez

Gardening and taking care of plants is probably one of my favorite pastimes. In El Salvador we have a plant that is commonly known as Ginger. It is a kind of bush that can grow and grow with large green leaves and a particularly pretty flower. There are red Gingers and pink Gingers. I love to put them in glass vases… They look spectacular! And they can last in good condition for 10 to 15 days. I always admired them at my aunt’s house – and cut them to make bouquets, until one day when she gave me some to plant in my garden.

I was excited to finally have my own Gingers at my house! The “small” detail I didn’t know is that planting them was the easy part… getting them to bloom… well, that was a whole different story!

I remember many times going out to the garden, looking at the Ginger and not seeing ANYTHING for months. On many occasions, not seeing anything made me doubt my abilities and I even thought I had planted them wrong or upside down! At last, one fine day, small leaves appeared on the ground. That gave me hope again and I thought: “Ok… I did not plant them upside down, phew!¨”

It took about a year for  the flowers to finally bloom. At first the flowers were very small, and they didn’t look anything like the enormous, beautiful red Gingers I normally cut from my aunt´s garden.  Again, I felt disappointed, thinking: “It´s been over a year! I have taken care of them, I have been patient, I have watered and fertilized them… When are they going to grow?!”

Relationships tend to be like this… When we see a good marriage, parents and kids that get along, friends who are like brothers or sisters, we think: “Wow, I would like to get along with my spouse, my parents or my friends like that!” But the truth is the majority of the time, we are only seeing the end result and we don´t know the details. We do not know the story behind the relationship that we envy. We have no idea about the time, effort and consistency that it has taken to reach that point.

We sometimes hope for our relationships in the same way we hope after sowing a new plant. We want rapid growth, we want immediate results. We can sow, care for, and have patience to a certain point, but we soon grow disappointed if we don’t see that the relationship is growing as we hoped it would. Instead of taking better care, putting in more work and dedicating more time, we throw in the towel.

My “relationship” with the Gingers reminds me of our relationships with our clients at MTES. When we see a few people in the process of leaving the streets, recovering, healing, thriving, getting jobs, renting a place of their own for the first time, returning to their families, we can think that they look “very nice” and we want all of our other clients to “look” this way as well. However, the reality is that even if we sow well, take care of them as best as we can, some may eventually bloom, but there may be others that don’t make it to the surface… and that is ok. As humans, we have many limitations and we are not God who can determine who is planted well in the earth and remain there, fighting to move forward, doing their part, striving one day at a time to eventually find the light, begin to grow and finally, bear fruit. Similarly, we cannot determine who won’t be able to surface and reach the light because of the baggage and pain that remains in their lives. In our human eyes, they may seem beyond the capacity for healing and change.

However, we are not God, and it is not our job to make distinctions, which really is a relief!  Our role is to always sow well, care for the earth in the best way possible and wait… hoping that it is God who works to will and to act in each of our clients and we pray that we will see transformed lives.

Help us pray that each person that enters through our doors can see that this place is fertile ground, that each one has the potential to change and be a better version of who they are now. That although their circumstances seem to be impossible to overcome, they would know through us as staff a God who loves them unconditionally and is still unfolding His plans for them. Help us pray that God would sow hope in them and in us every day and we can all see beyond what is in front of us. Let us pray together for chains, old patterns, and discouragement to be broken because we know that God specializes in the impossible!

ginger flower 2

2 Responses to Saliendo a la Superficie – Breaking through the Ground

  1. Thank you for this beautiful metaphor of encouragement Alexia–to keep praying and trusting that God is at work even when we don’t see it!!

  2. Gracias, gracias Alexia!!
    Este relato hecho metáfora me ha hecho entender que en medio del dolor que estoy pasando por mi hijo, sé que hay esperanza!
    Tenemos a un Dios grande y poderoso quien no pierde la paciencia y su amor y bondad son eternos.

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