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Soul-Tending – Cuidando el Alma

I remember in my childhood, my mother always had a garden. We always joked about her “green children” because of the time she spent bent over that garden. She would kneel down and gently tend the young plants, work to create an environment for growth, and do everything she could to protect those tender greens from outside predators who would seek to consume them.

Tending a soul is not so different. There is kneeling, and toiling. There is a gentle pushing away of dirt, and fierce war against outside forces that would move in to destroy. There are fledging greens that push up through the soil, and we celebrate them and work to make their environment all that it possibly can be so that those sprouts can one day be plants, can one day bear fruit.

Perhaps I see this so clearly when I tend the souls of children. On a recent afternoon, I spent several hours gently tending young souls who have seen abuse, and been exploited, and suffered horrendous and unspeakable evil. But there is still a tenderness there, there is still a pushing through the dirt, a reaching to the sun that cannot be denied.

On this afternoon, we simply colored simple pictures. Coloring, art, moving hands across paper heals the soul. It makes space sometimes for the receiving of simple truths. So as we colored, I spoke to them of God’s great love, and their great worth, and how much they are worthy of being beloved by God.

Eres amada y digna de ser amada…you are loved and worthy of being loved. 

We colored it and we spoke it, and we remembered that we were beloved of God. In that moment I found how very much I needed to hear that too because tending souls makes me forget to tend my own. It’s too easy to lean into my own strength, to wander from the strength of my Father, and sometimes in moments just like this one He calls me back. He shows me His heart, for me, for them, for we are His beloved.

Because He makes us worthy, we are worthy and we are called to this work, and this on-our-knees toil, and this slow tending. Because He is in it there is a trust that He is growing something big and strong, and there is fruit to be found.

Fellow soul-tenders, be encouraged in your own garden today. Tend the souls that are growing in front of you and remember that we are loved by Him. Our work has worth and when we lean into Him, He grows something beautiful in us all.

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Recuerdo que durante mi niñez, mi madre siempre tuvo un jardín. Siempre broméabamos sobre sus “hijos verdes”, por todo el tiempo que ella pasaba agachada en ese jardín. Ella se arrodillaba y amorosamente cuidaba las jóvenes plantas, trabajaba para crear un ambiente adecuado para que se diera el crecimiento y hacía todo lo que podía para proteger a esas tiernas plantas de los predadores externos que pudieran hacerles daño.

Cuidar un alma no es diferente de eso. Hay que arrodillarse y trabajar. Hay una forma suave para quitar lo sucio y una guerra feroz en contra de las fuerzas externas que sólo buscan destruir. Hay plantitas que buscan salir a través de la tierra y retoñar y las celebramos y trabajamos para hacer de su ambiente todo lo que pueda ser, y así esos pequeños retoños puedan un día convertirse en plantas y dar fruto.

Tal vez puedo ver esto más claramente cuando cuido el alma de niños. Hace poco, una tarde, pasé varias horas cuidando suavemente de almas jóvenes que han visto abuso, han sido explotadas y sido víctimas de una maldad horrenda e indecible. Pero aún hay ternura ahí, aún se puede ver deseos de empujar y salir a través de la tierra, un deseo de alcanzar el sol que no puede negarse.

Esa tarde, simplemente coloreamos cuadros sencillos. Colorear, el arte, las manos moviéndose a través del papel sana el alma, crea el espacio para recibir verdades simples. Así que mientras coloréabamos, les hablé del gran amor de Dios, de su gran valor, y de cuánto ellas son dignas de ser amadas por Dios.

Eres amada y digna de ser amada.

Lo coloreamos y lo hablamos, y recordamos que somos amadas de Dios. En ese momento, yo me dí cuenta de cuánto yo necesitaba escuchar eso también porque al cuidar otras almas, me olvido de cuidar la mía. Es demasiado fácil apoyarme en mi propia fuerza y alejarme de la fuerza de mi Padre, y a veces, en momentos como ése, El me llama de vuelta. Él me muestra Su corazón para mí, para ellas… porque nosotros somos Sus amados.

Porque Él nos hace dignos es que somos dignos y somos llamados a hacer este trabajo, y este tipo de trabajo sobre nuestras rodillas y este cuidado despacio, suave… Por el hecho que Él está ahí, tenemos confianza que Él está haciendo crecer algo grande y fuerte, y hay fruto para ser encontrado.

Amigos y amigas, que también cuidan de almas, tengan ánimo en su propio jardín hoy. Cuiden las almas que están creciendo frente a ustedes y recuerden que somos amados por Él. Nuestro trabajo tiene valor y cuando nos apoyamos en Dios, Él hace crecer algo hermoso en todos nosotros.

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One Response to Soul-Tending – Cuidando el Alma

  1. What a perfect analogy! So glad that you are there, lovingly, patiently tending those tender hearts. May God bless your efforts abundantly!

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