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Numbers – Cifras

I opened the newspaper, and the numbers screamed out at me.

A lot of talk about El Salvador is reduced to its numbers.

Number one murder rate in the world…Leading the world in the number of child homicides every day…Number one rate of femicide…Record numbers of undocumented child refugees fleeing El Salvador for the U.S…High numbers of daily deportations.

Headline after headline points to the number of the dead, the number of criminals, the number of students dropping out of school because of the violence, the number of new shelters being set up around the country as families are forced out of their homes by the killings on their doorsteps.

The numbers climb until they swirl around like some vast, dark cloud of despair. The numbers can crush us. When the focus becomes the negative wall of numbers, what can we even do?

We can refuse to reduce a country, a city, a community we love to mere numbers. They aren’t numbers, they are people. We have loved those counted among the dead, and we have loved those numbered with the killers.

Those numbers are faces in front of us. They are faces we have pleaded with, and sheltered, and prayed for, and cried over. There are faces we have laughed with, and dreamed with, and celebrated.

The beautiful thing about the work we are doing in our community is that every victory counts for something. Every new day is cause for joy. Together with our clients, we are working on some new numbers of our own.

The number of kids on the street today is less because they are spending the day learning, and eating, and being loved.

The number of days sober for a friend gets longer and his smile widens with each new morning.

The number of nights on the street for a client has been reduced to zero because he now works making cards and rents a small room.

The number in the savings account of a trafficking survivor grows every week with her confidence and her business.

The number of people who hear they are loved by God, and know that He sees them and that He cares is in the hundreds as we speak His truth to our clients each week.

These are the numbers we are pouring over. The people we love, the hope that we share, the truth that is spoken. These numbers add up in ways that we don’t see, and maybe that we don’t understand.

There are good things happening, lives being impacted, smiles returning. These are the ever changing, growing numbers and the only numbers that really count in the end.

Pictured above: A headline reporting 23,000 children have dropped out of school because of violence. 

Cifras

Abrí el periódico y las cifras prácticamente me gritaron.

Mucho de lo que se habla de El Salvador se reduce a sus cifras.

Número uno en homicidios en el mundo… Llevando el primer lugar en el mundo en homicidios de niños cada día… Número uno en femicidios… Cifras récord en niños indocumentados que huyen de El Salvador hacia los Estados Unidos… Cifras altas en deportaciones diarias.

Encabezado trás encabezado apunta a las cifras de muertes, cifras de criminals, cifras de estudiantes abandonando la escuela debido a la violencia, cifras que indican los nuevos refugios que tienen que ser abiertos alrededor del país mientras más familias son forzadas a dejar sus hogares por los asesinatos que ocurren trás la puerta.

Las cifras aumentan hasta que se vuelven una gran y oscura nube de desesperación. Las cifras pueden devastarnos. Cuando el enfoque se vuelve esa pared negative de cifras, ¿qué podemos hacer?

Podemos negarnos a reducir a un país, una ciudad, una comunidad que amamos a simples cifras. No son cifras, son personas. Hemos amado a aquellos contados entre los que han perdido la vida y hemos amado a aquellos contados entre los que quitaron esas vidas.

Esas cifras son rostros delante de nosotros. Son rostros con los que hemos rogado a Dios, que hemos acogido, por quienes hemos orado, e incluso, llorado. Son rostros con los que nos hemos reído, soñado y celebrado.

Lo realmente hermoso del trabajo que hacemos en nuestra comunidad es que cada victoria cuenta para algo. Cada nuevo día es causa de gozo. Junto a nuestros clientes, estamos construyendo nuestras propias nuevas cifras.

La cifra de niños en las calles hoy es menor porque están pasando el día aprendiendo, siendo alimentados y amados.

El número de días que un amigo nuestro pasa sobrio aumenta y su sonrisa se vuelve más amplia cada mañana.

El número de noches en la calle para un cliente ha sido reducido a cero porque ahora él tiene un empleo elaborando tarjetas y así tiene la capacidad de rentar un pequeño cuarto donde vivir.

Las cifras en la cuenta de ahorros de una sobreviviente de la trata humana aumenta cada semana con autoestima y su negocio propio.

La cifra de personas que escuchan que son amadas por Dios y que saben que Él los ve y se interesa en las multitudes.

Estas son las cifras que estamos revisando constantemente . La gente que amamos, la esperanza que compartimos, la verdad de la que hablamos. Estas cifras se incrementan en maneras que no podemos ver y quizás tampoco alcanzamos a comprender.

Cosas buenas están ocurriendo: vidas están siendo impactadas, sonrisas son devueltas. Estas son las siempre cambiantes y crecientes cifras que realmente cuentan al final de todo.

 

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